martes, 22 de diciembre de 2015

LOS BUENOS

El amor, cual campo eléctrico
decrece con la distancia al cuadrado

Los cuerpos cargados
solo pilas alcalinas
que duran y duran


Pero siempre es mucho tiempo
Infinito, mentira

Y las chispas, solo en tu cabeza
El amor, otra mentira
¿Y qué?

Engáñame un ratito esta noche
Puedo ser ánodo o cátodo
Sabes que soy flexible:
He visto muchas películas
Puedo ser los malos
y los buenos, supongo

Engáñame esta noche
¿Quién sabe?

SIN PAPELES

Sin papeles
no hay identidad
ni casa sin llaves
sonrisas sin propósito
    Todo tiene un sentido
    dirección y tamaño
    Vectores vitales

Pero robaron mi bolso
Y ya no soy yo
Sonará triste
Una identidad de tres litros
más o menos

Sonará triste
Pero no estoy triste

Tal vez
porque no salgo bien en las fotos
Nunca me siento ellas
La del DNI
Carné de biblioteca
    (Identitad educada)
Pañuelos usados
Tarjeta de entrada
T-10
Polvo de tabaco

Me siento liviana
Libre
Dependienta, ingeniera, anarquista
Alternativa, modernilla, ecologista
Lo que sea

Al final,
Poeta rima también con etiqueta

No ser nada
Ni siquiera mujer
Ni ser humana

Solo oler
Aroma de mis amantes
De invierno

O ser lengua que lame
Dientes que muerden

Manos
Escuchar
Observo

En resumen, corrijo el dicho
Siento, luego existo
Sin identidad

miércoles, 9 de diciembre de 2015

UNA CUESTIÓN DE HUEVOS

La abuela en la cocina

Tenía dos huevos
Qué asco de vida, pensó
Dos huevos y tres hijos
Qué asco de vida

No era la duda:
aquellos eran otros tiempos
Era la rabia,
eran dos hijos
y una hembra
(Mamá adora los huevos)

La abuela no era mansa
Deja que se pudran los huevos
Tíralos por la ventana
Pero (dicen) que eran otros tiempos
Y la abuela no podía 

La abuela, que no aprendió fracciones
Los tercios, botellas
Los huevos, de uno en uno
Yo no sé nada, decía

Pero no es cierto
(Eso lo digo yo)

La abuela:
Lentejas para la niña
Si al menos tuviera chorizo
(Mamá odia las lentejas)

Pero no había duda
Solo un orden natural
               Excusas
Y la abuela
que sabía, sin saber,
en su cocina, pensó
¿Los monstruos nacen o se hacen?

Una vez la llamé feminista
y me soltó un guantazo
No digas palabrotas

La abuela en la cocina
(De mi abuelo no me acuerdo)

Otra vida para mi niña
Los monstruos
Y la abuela con sus armas
Guindilla, tabasco, pimienta
              
                      LOS MONSTRUOS NO SABEN LLORAR

Aquella noche, lloraron todos
          Sus hijos

                             Los tres
(Ahora los tíos odian los huevos)

martes, 10 de noviembre de 2015

CONEJO

Mucha gente habla por hablar. Dicen cualquier barbaridad y creen que la arrogancia es un modo de conocimiento. Me pone enfermo. No sé por qué estoy pensando esto ahora. Lo cierto es que hoy me he sentido peor de lo normal, además llueve. Todo hace suponer que él no vendrá. Y sin embargo, yo he venido. Ya estoy en posición. Desde aquí, si viene, no podrá verme, y yo a él sí. Podré verlo todo. Si viene, claro.  Siento ganas de orinar, puede ser la lluvia, o la impaciencia. Veamos… “orinar mucho” nervios salud. Lo primero que salga.
Incontinencia por estrés - Bupa
 www.bupasalud.com/salud-bienestar/vida-bupa/incontinencia-por-estrés
La incontinencia urinaria es la pérdida de orina involuntaria. ... (en el ano) se comprobará si está estreñido o si los nervios de la vejiga están dañados. ... en problemas en la salud reproductiva de las mujeres) o a un uroginecólogo (médico ...
Vaya. Pues no lo entiendo muy bien, la verdad. Vaya forma más tonta de gastar megas. Mejor me bajo la bragueta y descargo, ahora no hay nadie en la calle.  ¡Tate! Está aquí, tal vez hoy ha cambiado de ruta… Por suerte no se ha fijado en mí, hoy parece más serio de lo normal. En realidad, desde el atraco a la hamburguesería ya nunca se ríe. Por los dientes no es, porque antes no le importaba. La gente es horrible. Lo llamaban el Conejo, encima él ponía las manos como si fueran dos patitas y arrugaba la nariz. Todos se reían,  yo pensaba que era un imbécil. Luego el tío aquel le aplastó la cara contra la parrilla y todo cambió.  Ya nadie le llamaba Conejo a la cara, él ya no hablaba casi nunca. Pero la gente no se da cuenta de las cosas… Como esta tía del abrigo verde. Con la que está cayendo, y ella sin paraguas ni nada. No lo ha visto. A mí tampoco. Esas nunca te ven. Ahora pasa delante de mí, podría alargar el brazo, avisarle y… Pero  no, mejor me callo. Dirá que soy un mequetrefe, estas se ríen de los que son como nosotros. En nada estará a la altura del Conejo al Ajillo. Vaya nombre más tonto, de verdad. Algún graciosillo le puso el nombre por lo de la parrilla, pero es que el mote ni siquiera tiene sentido. En realidad deberían llamarlo el Conejo a la Brasa o el Conejo Churruscado. ¿Existe churruscado? Lo miro… churruscado rae. Mira, pues sí.

churrusco ca - Real Academia Española. Diccionario Usual.


lema.rae.es/drae/srv/search?key=churrusco

churrusco, ca. (De churruscar). 1. adj. Col. y Pan. crespo (‖ ensortijado). 2. m. Pedazo de pan demasiado tostado o que se empieza a quemar. 3. m. Col.
Pues ese sería un buen nombre, el Conejo Churrusco. Pero seguro que nadie sabe que churrusco existe. La tía del abrigo tampoco. Mírala, ya está a su lado. Ahora él sacará la navaja y… ¡Toma ya! De un tajo. Cada vez lo hace mejor, hace dos semanas tardó más de cinco minutos en cortarle la garganta a la vieja. Con esta no ha tardado nada. ¡Qué tío! Ya se ha bebido casi toda la sangre. Ahora la deja con cuidado en el suelo, le alisa el vestido, le acaricia el pelo. Qué raro, eso no lo había hecho nunca… Parece que llora. No creo, será la lluvia. Mañana dirán que es el psicópata que anda suelto por el barrio. ¡Cuánta ignorancia! Eso lo miré el otro día, el Conejo no es un psicópata. ¿Cómo era? Los psicópatas nacen, los sociópatas se hacen. Creo que era eso, no estoy seguro… Veamos, psicópata sociópata diferencias

¿Cómo diferenciar a un sociópata de un psicópata ...


pijamasurf.com/2014/.../como-diferenciar-a-un-sociopata-de-un-psicopat...
8 ago. 2014 - Las diferencias son sutiles pero sustanciales; no es lo mismo ser un ... Ciertamente, los psicópatas y sociópatas son muy parecidos, pero cada ...
Esta no era, seguro. Pero me la guardo en marcadores favoritos, tiene buena pinta. Mejor lo miro en casa, estoy calado. El Conejo se va, supongo que a su casa. Antes tenía un perro, pero ya no lo saca nunca a pasear. A nadie le parece raro. Es lo que digo, la gente no se entera de nada…



sábado, 29 de agosto de 2015

DICCIONARIO



Será la edad, las vacaciones
tal vez el perro o el silencio
El caso es que me ataca una pregunta
inútil, elegante, burguesa
                                                          ¿Qué es la vida?

Y será la edad, seguramente el perro
que ya no me angustio, no pienso
Prosaica,  abro el diccionario

Leo

Vida:
Fluído de viscosidad dudosa
Eso que
                se escurre entre los dedos
                busca cloacas [¿cómo huir?]
                puede anegar todos los poros

Vida, momentos, instantes que no duran:
¿Placer?
¿Plenitud?
¿Pánico?

Y es que, a veces [la vida] es demasiado
No estamos preparados
Esto no nos lo explicaron
                                                               ¿Entropía?

Segunda acepción:
Vida es aquello que ansías y no osas
cuando estás demasiado ocupada para

Es lo que tienen las otras
Lo que envidias
Un bien tasable
Un eructo

Dejemos la segunda persona
¿Qué sabré yo de nadie?
El perro escogió el silencio


Quinta acepción:
Tal vez vida sean solo
unas pocas reacciones químicas
[basadas en carbono doce]
¿Metabolismo?
¿Digestión?
Procesos coordinados para

Y yo solo sé que ronco
Me gusta el sol
Las manos de otros [sobre]
                                                               Mi cuerpo

No sé si existo o soy mentira
¿Y qué?
                    

sábado, 25 de julio de 2015

RETROSPECTIVA

Admito que sublevaste el cuerpo
tiempo deformado
espacio caprichoso 
solo cerca de ti

Nada más

El resto, mentira

     MENTIRA

Palabras de yeso


Soledad


Pero quiero ser justa
creo que ya no te odio
aprendo del pasado

¿Entonces, todo fue cuerpo?

Tan solo ese acercarte
piel, labios, hueso, músculo
todo se hacía tú

Sangre que hierve bajo tu palma
Mi lengua, que hablas
Manos que nacen entre tus piernas

¿Por qué el presente?
Todo es pretérito

Ya no me importa

He lavado cien veces las sábanas
He cambiado los muebles de sitio

         ASEPSIA

Teléfono nuevo
Me corté el pelo
Compré un estropajo

          Ahora la piel es mía

Todo en su lugar
Adiós a la anarquía:
Ojos    →  para ver
Boca     →  para hablar
Manos  →  para hacer cosas

(El estómago acabó con todas las mariposas)

Mejor así

De nuevo el tiempo es mío
Ya no te echo de menos  
¿Te lo dije?
Un día fui al cine





sábado, 4 de julio de 2015

BAUTISMO

Bautizo en la plaza mayor. La suicida se acerca a la ventana para no perderse el espectáculo. Cuenta hasta tres, respira profundamente, sube al alféizar. En la plaza, la vida entra en pausa. Se hace el silencio, solo roto por un perro que se atragantó con un ladrido. Es verano. Pero hace frío. Los farolillos, el ponche, el do sostenido de la orquesta y el niño dejan de tener sentido. El niño ni siquiera es guapo, piensa una vecina. Algunos se sienten culpables por asistir al bautizo, pero ¿qué podían hacer?

En la ventana, ella decide. Actuar. Se inclina lentamente. Para. Sesenta grados respecto a la pared (unos cincuenta y siete respecto a la vertical perfecta, el edificio es viejo). Las palmas la sostienen. No aguantará mucho tiempo. ¿Llora? ¿Está triste? Difícil saberlo desde tan lejos. La otra mujer (la legítima) aferra el niño contra el pecho, le tapa los ojos. Las vecinas empiezan a murmurar. El niño cada vez es más feo. El hombre está pálido, finge que no pasa nada. Sirve vino, le da la espalda de nuevo. Esto no es gratuito. Le da la espalda de nuevo. El hombre piensa que está loca, mientras pregunta si tinto o blanco. Le tiembla la mano. Ochenta y cinco grados. A ella las manos no le tiemblan, es sudor. O es odio. Alguien dijo que el odio es fluorescente.

El niño es mío, grita. El niño es mío, aflojas las manos. El niño es mío, las vecinas ahogan un grito.

El niño feo llora. Se desata el drama. Escándalo. Ahora sí que están con ella. Su madre, el niño llora por su madre. La madre mancha de rojo la plaza. Quizá alguien le escriba un poema. La otra mujer (la legítima) le da un biberón. El niño come. Ya no llora. Ahora, aún es más feo.