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martes, 27 de abril de 2021

PERSPECTIVAS

Para los ojos de mi padre soy
(que no estoy)
Guapa
Opinión que, al contrastarla,
no comparten la mayoría de hombres
Alguno habrá
 
Para la industria del porno
tengo unas tetas pequeñas
La mismas que a mi sobrino
le asombraron por grandes
 
En Alemania destaqué por morena,
en México me llamaban güera
Cuando estoy en casa, mi piel se adapta
a las caricias y al tiempo
 
En la escuela, empollona
en la uni, ya no tanto
En la vida, creo que he sido
más bien tonta
 
Para mi vecina, extrapolo,
debo de ser un estorbo
Para el político
tiempo perdido
Para las peluqueras,
mala clienta
que nunca voy
y hablo poco
Para el estanco
una mina
 
Y yo, entre opiniones dispares
¿qué veo cuando me observo?
Unas veces, nada
Y otras, ¿hace falta que lo diga?
Pienso que yo lo soy todo

lunes, 19 de abril de 2021

UNA DESPEDIDA

Para Alejandro y Josita, mis padres


Me despido con tristeza de vosotros

que me ayudasteis a ser

o a inventarme,

a encontrar en el armario de las pieles,

una

tal vez no la mejor posible

pero está bien

(me basta con que sea suave

y no me produzca urticaria)


Le digo adiós a las mentes

de los que fuisteis mis padres

ahora que aún os encuentro,

algunas veces

voy a intentar que creemos

un templo de los recuerdos:

historias que a fuerza de ser contadas

acabaremos creyendo

 

Voy a escribir nuestra colección de relatos

como si fueran ciertos,

y además exactos

A fingir que aún queda tiempo

y que mañana, al verme,

recordaréis mi nombre

 

Me despido de vosotros

con abrazos, con rabia,

con impotencia y enfado

Aguanto, como puedo,

a esos espectros

que os van ganando terreno,

 

Pienso en Cortázar

vuestra mente es una casa tomada

 

Y tengo miedo

Y siento pena

A veces lloro

Os grito

Soy mala

 

Y quiero irme, para no veros

Porque, joder, os echo tanto de menos

domingo, 7 de marzo de 2021

CON LA ESPALDA RECTA

 Para mi abuela Isabel

De mi abuela aprendí
a ser fuerte
(o a intentarlo)
a decir coño, te quiero

Aprendí
que hay mentiras aparentes
o verdades complicadas
paradojas:

Siempre fui su nieta preferida
y también mi hermana
y también mis primas
que, además, fueron sus hijas

Mi abuela fue la madre
como he dicho
de sus nietas
de su madre
de su suegra
de mi abuelo

De ella heredé
la adicción a los libros
y a la libertad que, a veces,
solo he encontrado en ellos

Por ella supe que una puede
reír cuando se está muriendo
en el sentido literal y metafórico
del término

Yo era joven cuando murió
demasiado
para entender, darle las gracias
por esa obsesión tan suya
de inculcar a sus nietas
el andar erguidas
con la espalda recta

No te encojas, repetía

Solo ahora,
demasiado tarde
Entiendo que, al decirlo,
ella no pensaba en mi espalda

viernes, 5 de marzo de 2021

AVANZAR

 

Hay días en los que me encuentro

por la calle, o en el metro

Me saludo distante, siempre educada

 

Hablo de temas banales

propongo citas que sé seguro

voy a evitar, pondré una excusa

 

Hay días en que me envidio

otros me enervo, no me soporto

o me doy pena

 

Es tarde, miento

Qué bueno verte,

digo entre dientes

 

Y escapo, 

tal vez cobarde

no miro atrás


A ver quién se atreve a culparme

miércoles, 3 de febrero de 2016

JIM

This is the end, beautiful friend
Jim Morrison fue mi vecino
Contaban que había  muerto. Pero yo vi su nombre en el buzón. La gente miente cuando habla. En la red, división de opiniones. Su nombre estaba allí, y sigue escrito. Los buzones no mienten, eso lo he sabido siempre. A veces son lentos, eso sí.
Jim Morrison cantaba en la ducha.
Pero no sonaba bien. Cantaba otras cosas, de otra gente. Así que tuve que aprender a tocar la guitarra con videos de” youtube”  y al final me sabía “Light my fire” de cabo a rabo. Cada vez que Jim se duchaba corría al balcón a tocarle la melodía. Pero él no me hacía ni caso, seguía cantando las mismas mierdas “mainstream”. Y joder, eso duele. Así que un día me harté y destrocé la guitarra, oriné encima de ella y se la eché a la terraza. El mensaje estaba claro, creo yo. Jim no entendió nada. Habló con mi madre. Yo castigado dos semanas, él siguió cantando porquerías.
Jim Morrison había cambiado.
Apareció una placa en el portal, “Jim Morrison. Diseñador de webs en construcción”. Menuda estupidez.  Y la escalera se llenó de gafas de pasta, jerséis de cuello alto, i-phones, perillas, sombreros  y todas esas mierdas. Me sentí traicionado. Jim no cantaba como antes porque no podía, ya no era un paria.  Quise cabrearlo, que despertase. Le llené el buzón con cincuenta y tres copias manuscritas  de “The End”, que manché con sangre de mi meñique  y escupitajos. Tres semanas castigado. Los modernillos en la escalera. Jim, un mentiroso sin poesía. Un mundo cada vez más triste.
Jim Morrison se mudó.
Yo quería ayudarlo, lo juro. Jim podría haber vuelto a ser libre. Pero no tuve tiempo. El piso quedó vacío de pronto. Mi madre me contó que Jim había encontrado un piso mejor. Pero no es cierto. Probablemente se hartó de los cadáveres que tenía escondidos en el armario: la rebeldía, la verdadera música, los poemas, todo lo que contaba cuando Jim era Jim y en el mundo se podía vivir. La escalera aún lo echa de menos. Pero yo no. Pensé en quitar el nombre del buzón. No me gustan las mentiras.
Jim Morrison y el vacío.
Después, pasó el tiempo. Nadie ha vuelto a vivir en ese piso. El buzón sigue vacío, ni siquiera le echan correo comercial. Debe sentirse muy triste. Como yo, al principio. Después, como he dicho, pasó el tiempo. Ahora ya hace mucho que perdoné a Jim. Por domesticarse, por olvidar la magia. Olvidar también que la locura es una obligación y la poesía un derecho. Por volverse un como todos y dejarme solo. Entiendo que es difícil.
This is the end, my only friend, the end

miércoles, 9 de diciembre de 2015

UNA CUESTIÓN DE HUEVOS

La abuela en la cocina

Tenía dos huevos
Qué asco de vida, pensó
Dos huevos y tres hijos
Qué asco de vida

No era la duda:
aquellos eran otros tiempos
Era la rabia,
eran dos hijos
y una hembra
(Mamá adora los huevos)

La abuela no era mansa
Deja que se pudran los huevos
Tíralos por la ventana
Pero (dicen) que eran otros tiempos
Y la abuela no podía 

La abuela, que no aprendió fracciones
Los tercios, botellas
Los huevos, de uno en uno
Yo no sé nada, decía

Pero no es cierto
(Eso lo digo yo)

La abuela:
Lentejas para la niña
Si al menos tuviera chorizo
(Mamá odia las lentejas)

Pero no había duda
Solo un orden natural
               Excusas
Y la abuela
que sabía, sin saber,
en su cocina, pensó
¿Los monstruos nacen o se hacen?

Una vez la llamé feminista
y me soltó un guantazo
No digas palabrotas

La abuela en la cocina
(De mi abuelo no me acuerdo)

Otra vida para mi niña
Los monstruos
Y la abuela con sus armas
Guindilla, tabasco, pimienta
              
                      LOS MONSTRUOS NO SABEN LLORAR

Aquella noche, lloraron todos
          Sus hijos

                             Los tres
(Ahora los tíos odian los huevos)