jueves, 15 de septiembre de 2016

AMIGAS

Deja de mentir
No será mejor mañana
Ni dolerá menos


Será tiempo de hiel y llanto
Dolor con dolor se come


Escucha:
No vendrán tiempos mejores, de momento
Porque yo no saldré a buscarlos
Voy a esperar unos días
antes de lamerme la herida


Dame tiempo
Esta vez quiero a morir de veras


Entonces,
solo entonces
si quieres,
quedamos para un café.

MENSAJES

Si volviese a nacer probablemente
escogería de nuevo
este mi cuerpo de poca monta
con sus ayes y defectos
las taras de serie
también, las adquiridas


Este conjunto de átomos
mutable, dinámico, inacabado
me recibe
como nadie antes
me escucha


Y aunque no siempre [casi nunca]
entiendo los cifrados mensajes
sé que habla
Me habla


Incluso mejor, me narra:
Tengo nueve perfectos dedos
Uno me convierte en otra,
(YO)

TRAYECTORIA

Una traza sus mapas
con la mano incierta de la juventud domada


El camino más corto
más seguro
más ancho
para llegar donde debes


Donde DICEN que debes
Llegar


(Y no llegas)


(O sí)


Pero no importa
Eres joven y no entiendes el veneno
escondido en las rutas
que trazaste
abducida por los debes y no puedes


Y lo llaman tu vida


Pero no es cierto:


Vivir es saber perder
Saber perderse
Saber morir

miércoles, 24 de agosto de 2016

LA PREVISORA

Tengo los cajones llenos
de bragas viejas
calcetines rotos

Por si acaso

Aún conservo algunos teléfonos
aunque duelan

Y algunos sábados cojo la escoba
Le saco brillo a mis viejas ofensas
No olvido

Por si acaso

Recuerdo incluso
que nací obligada
Y aún así, respiro
digiero
sintetizo todo lo necesario

Por si acaso

Solo

Por si acaso

Las cosas cambian
Y vivir al fin vale la pena

sábado, 18 de junio de 2016

NADA

El día se puede acabar ya
   
que a mí no me importa
NADA


Las nubes seguirán su curso
  
sus lágrimas
   
no serán eco
   
de las mías

Que yo no importo
NADA
    
   
Solo intento
    
encontrar en el desorden
    
una cuerda a la que aferrarme
   
  
Pero es inútil 
  
y también martes
   
   
Ya no me acuerdo
de NADA


De qué era vivir y punto


Tengo tanto miedo al miedo

Y al mediodía

y al dedo

(mi dedo)


Miedo de mi dedo


que no sabe apuntar al problema

que sirve apenas
para NADA

Porque es inútil

y también tarde


Y mi dedo

medio miedo

se hunde en la garganta

para provocar la arcada



Vomitarme

Escupirme

Expulsarme


Ser lluvia

en lugar de llanto
(NADA rima con arcada)


Tengo tanto medio

y tan poco entero…



Mejor hablar


o tragarme la lengua

que de tanto buscar mi voz

me quedé sin contenido


Mejor seguir hablando


llenar mi casa

de palabras huecas:

hinchadas
con mi propia NADA



Mejor hablar

Mejor seguir hablando


y también martes

y también tarde


Mejor


que todo acabe en mi garganta

asfixiada por el vómito

de mis propias palabras
NADA








NADA

NADA

NADA

NADA

NADA 










viernes, 17 de junio de 2016

DICEN QUE ESTOY LOCO

Dicen que estoy loco


Y YO:


                                                                                          En clase,
                                                En el metro,                      me como los mocos 
                           miro fijamente a los calvos                    vacío la mente contra el pupitre
                           dejo que me caiga la baba                      (no me gusta que me insulten)
                     (me gusta la mirada del miedo)

    En la calle
    hablo con plantas y perros
señalo con el dedo                                                                                              En la consulta
           (tú, tú, y también tú)                                                       respondo en lenguas inventadas
a una doctora que finge
(que dice que le importo)



En casa
Me lavo las manos
Recojo la mesa
Digo por favor y besos de buenas noches

En casa
hay un perchero de hierro
para colgar abrigo, paraguas
y todo lo que me llaman

jueves, 19 de mayo de 2016

HEIDI

Aprendí que la vida es injusta a los seis años, gracias a Heidi. Estaba mirando la serie como cada tarde, mientras merendaba un vaso de leche con Cola Cao y galletas. Eso e indignarme por el inefable comportamiento de la señorita Rottenmeyer constituían mi rutina de las seis a las seis y media de la tarde. Había aguantado sus salidas de tono, su crueldad con la pobre Heidi (a la que privaba incluso del nombre) durante meses. Y también había visto la pasividad de Clarita, de los padres de Clarita. Nadie ayudaba a la pobre Heidi. Supongo que querían que los niños nos acostumbráramos a las injusticias, a que la vida es dura y que la gente por muy buena que sea, muchas veces no puede (o ni siquiera intenta) echarte una mano. La vida es un poco así, la verdad. Pero yo a los seis años no lo sabía, y aquella tarde la señorita Rottenmeyer debió de pasarse de la raya más que de costumbre, o simplemente sus atrocidades fueron tantas que no pude aguantarlo más, me giré hacia mi madre y, con toda la seguridad que proporciona la infancia, le solté "Yo es que a la Rottenmeyer la enviaría a tomar por culo". Esperaba que me diera la razón, saltaba a la vista que aquello era una injusticia detrás de otra...

Pero no, mi madre se quedó en la forma en lugar de fijarse en el fondo. Para ella ese es el día en que me escuchó decir la primera palabrota. Me soltó un sopapo, no muy fuerte, pero me pilló tan de sorpresa que se me cayeron las galletas y el vaso de leche. Encima me riñó, que dónde había aprendido esas palabras, que qué me había creído.

Tendría que haberme callado, ahora ya lo sé, pero le dije la verdad. Que la abuela también decía muchos tacos y que ella, mi madre, también los decía. Otro sopapo. Y la Rottenmeyer mientras tanto encerraba a Heidi en una habitación desde la que solo podían verse tejados. Pero a mamá le daba igual. Castigada sin ver Heidi una semana, pero mamá que no ves que la Rottenmeyer, dos semanas de castigo. Yo seguía y seguía defendiendo mi postura, aquello se había convertido en una declaración de principios. Pero debo reconocer que cuando mamá llegó a dos meses sin ver Heidi, me callé. Tal vez la verdad sale a la luz siempre, solo que a veces no se tiene la paciencia para esperar a que eso pase. Yo nunca he sido paciente.

Después, en la escuela, más de lo mismo. Otras cosas no sé, pero en mi escuela se aprendía a tener la boca cerrada, a obedecer a ciegas, a no quejarse de lo que no te toca por si acaso te acaba salpicando más tarde, a que es mejor que pisen al otro y si lo ayudas tal vez tú seas el siguiente. Estar solo. Respetar la autoridad. Callar. Tragar.


Educación para la ciudadanía.